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Discopatía Degenerativa y Hernia Discal

Debido al estilo de vida, envejecimiento de nuestra población o simplemente gracias a nuestros tratamientos y trabajo, cada vez tenemos más pacientes que presentan patologías de espalda graves, que les causan mucho dolor y afectan notablemente a su calidad de vida.

Dos de las patologías más frecuentes son la Discopatía Degenerativa y la Hernia Discal, que muchas veces (algo perfectamente normal) se confunden ya que tienen síntomas parecidos y las dos pueden dificultar mucho el día a día de nuestros pacientes.

Sin embargo, aunque afectan a la misma zona del cuerpo, no son la misma patología y por eso hemos creído oportuno escribir este post para compartir con vosotros esta información.

Discopatía degenerativa y Hernia Discal

La columna vertebral es una estructura compleja y vital que sostiene el cuerpo humano y protege la médula espinal.

Los discos intervertebrales son los amortiguadores naturales que se encuentran entre cada una de las vértebras de la columna vertebral.

La discopatía degenerativa es una enfermedad que afecta a los discos intervertebrales y que se produce a medida que el cuerpo envejece.

¿Qué es la discopatía degenerativa?

La discopatía degenerativa es una enfermedad que afecta a los discos intervertebrales de la columna vertebral.

Es una enfermedad degenerativa que se produce como resultado del proceso natural de envejecimiento del cuerpo.

Los discos intervertebrales están compuestos de dos partes principales: el núcleo pulposo y el anillo fibroso.

El núcleo pulposo es la parte interna y gelatinosa del disco, mientras que el anillo fibroso es la parte externa y fibrosa.

Con el tiempo, los discos intervertebrales sufren un proceso de degeneración y comienzan a deshidratarse, lo que los hace más propensos a la ruptura y al daño.

La discopatía degenerativa puede afectar a cualquier disco de la columna vertebral, aunque es más común en los discos que se encuentran en la parte baja de la columna vertebral.

Discopatía degenerativa

¿Cuáles son los síntomas de la discopatía degenerativa?

La discopatía degenerativa a menudo no causa síntomas, pero cuando lo hace, los síntomas pueden variar desde leves a graves.

Los síntomas pueden incluir:

  • Dolor de espalda que empeora con la actividad.
  • Dolor que se irradia hacia las piernas o los brazos, debilidad muscular, entumecimiento o hormigueo.

El dolor de espalda asociado con la discopatía degenerativa puede ser crónico o intermitente y puede empeorar con el tiempo.

¿Qué provoca la discopatía degenerativa?

La discopatía degenerativa es una enfermedad degenerativa que se produce como resultado del proceso natural de envejecimiento del cuerpo.

A medida que el cuerpo envejece, los discos intervertebrales comienzan a deshidratarse, lo que los hace más propensos a la ruptura y al daño.

El proceso de envejecimiento también puede causar cambios en la estructura de los discos intervertebrales, lo que puede aumentar el riesgo de desarrollar esta patología.

Además del proceso de envejecimiento, otros factores pueden aumentar el riesgo de desarrollar discopatía degenerativa, como:

  • la obesidad,
  • la falta de ejercicio,
  • la mala postura, deportes de alto impacto,
  • movimientos repetitivos y lesiones en la columna vertebral.

Tipos de discopatía degenerativa

Existen varios tipos de discopatía degenerativa, cada uno con diferentes características y síntomas.

  • Discopatía degenerativa lumbar: la discopatía degenerativa lumbar es la forma más común de discopatía degenerativa. Afecta a los discos intervertebrales de la parte baja de la columna vertebral y puede causar dolor de espalda, dolor de piernas y debilidad muscular.
  • Discopatía degenerativa cervical: la discopatía degenerativa cervical afecta a los discos intervertebrales de la región del cuello. Puede causar dolor de cuello, dolor de cabeza y debilidad muscular en los brazos.
  • Discopatía degenerativa torácica: la discopatía degenerativa torácica es menos común que las formas lumbar y cervical y afecta a los discos intervertebrales de la región del pecho. Puede causar dolor de espalda, dolor en el pecho y dolor en la respiración.

Grados de discopatía degenerativa

La discopatía degenerativa se clasifica en diferentes grados según la gravedad del daño al disco intervertebral.

  • Grado 1: El disco intervertebral presenta deshidratación y pequeñas fisuras.
  • Grado 2: El disco intervertebral tiene una mayor deshidratación, fisuras más grandes y puede comenzar a abultarse.
  • Grado 3: El disco intervertebral está severamente deshidratado y abultado, y puede comenzar a comprimir los nervios cercanos.
  • Grado 4: El disco intervertebral está completamente deshidratado, roto y puede haber formado una hernia discal.

¿Se puede recuperar de la discopatía degenerativa?

Aunque la discopatía degenerativa no se puede curar, se pueden tomar medidas para reducir los síntomas y mejorar la calidad de vida.

Las opciones de tratamiento incluyen:

  • fisioterapia,
  • ejercicio terapéutico,
  • analgésicos,
  • infiltraciones,
  • y, en casos graves, cirugía.

La fisioterapia puede ayudar a fortalecer los músculos de la espalda y mejorar la postura, lo que puede reducir el dolor y mejorar la movilidad.

Los analgésicos y las infiltraciones pueden ayudar a reducir el dolor y la inflamación en la columna vertebral.

En casos graves, puede ser necesaria la cirugía para tratar la discopatía degenerativa. En estos casos, la cirugía puede implicar la eliminación del disco dañado y su reemplazo por un implante artificial.

Plazos de recuperación de la discopatía degenerativa

El plazo de recuperación de la discopatía degenerativa depende de la gravedad de la enfermedad y del tratamiento recibido.

Como ya hemos dicho anteriormente, muchos pacientes con discopatía degenerativa pueden controlar sus síntomas con fisioterapia, ejercicio, medicamentos y cambios en el estilo de vida.

Para ello es necesario un compromiso del paciente con el tratamiento y con cambios que tiene que adaptar en su estilo de vida.

En casos graves que requieren cirugía, el tiempo de recuperación puede ser más largo.

El tiempo de recuperación de la cirugía puede variar de unas pocas semanas a varios meses, dependiendo de la gravedad de la cirugía y de la capacidad de recuperación del paciente.

¿Qué es la Hernia discal?

La Hernia discal es una afección en la que el núcleo pulposo del disco intervertebral comienza a salir por el anillo fibroso.

A veces, este material puede llegar a comprimir alguna raíz nerviosa en su salida.

¿Cuáles son los síntomas de la Hernia discal?

La Hernia discal es una afección común que puede causar dolor del segmento afectado, dolor y/o parestesia por pierna o brazo, debilidad muscular y dificultad para el movimiento.

El dolor también puede empeorar con la actividad o al estar sentado o de pie durante largos períodos.

¿Qué provoca la Hernia discal?

La Hernia discal puede ser causada por una lesión en la columna vertebral o por mecanismos repetitivos sobre la columna vertebral.

La deshidratación y el debilitamiento del anillo fibroso pueden hacer que el núcleo pulposo se salga y comprima los nervios cercanos.

La Hernia discal también puede ser causada por la degeneración de los discos intervertebrales debido a la edad, lo que hace que sean más propensos a la ruptura y al daño.

También se pueden citar algunas situaciones como factores de riesgo para sufrir una Hernia Discal, sin que directamente sean la posible causa de la misma, tales como:

  • Si tienes una profesión que te exija esfuerzos (o sobre-esfuerzos) de tu espalda.
  • El sobrepeso, que provoca tensión en toda tu región lumbar.
  • ¿Pasas muchas horas al volante? También pueden tener predisposición a sufrir esta patología.
  • ¿Fumas? Fumar disminuye el suministro de oxígeno a tu cuerpo, y por ello afectará a los discos que se deteriorarán más rápidamente.
  • La falta de ejercicio, tus discos necesitan "trabajo físico", más elasticidad, flexibilidad, etc.

Tipos de Hernia discal

Existen varios tipos de Hernia discal, cada uno con diferentes características y síntomas.

  • Hernia discal lumbar: la Hernia discal lumbar es la forma más común de Hernia discal. Afecta a los discos intervertebrales de la parte baja de la columna vertebral, especialmente los segmentos L4-L5 y L5-S1, y puede causar dolor de espalda, dolor por la pierna, parestesia en miembro inferior y debilidad muscular.
  • Hernia discal cervical: la Hernia discal cervical afecta a los discos intervertebrales de la región del cuello, mas frecuentemente a los discos de C5, C6 o C7. Puede causar dolor de cuello, dolor de cabeza, dolor interescapular, parestesia en miembro superior y debilidad muscular en los brazos.
  • Hernia discal torácica: la Hernia discal torácica es menos común que las formas lumbar y cervical y afecta a los discos intervertebrales de la región del pecho. Puede causar dolor de espalda, dolor en el pecho y dolor en la respiración.
Columna vertebral hernia discal

¿Cómo podemos clasificar la Hernia discal?

La clasificación más habitual es por Grados, y si interesa, puedes comprobarla en esta web.

Para hacértelo más sencillo, hemos preferido clasificarlo de esta forma:

1.-Protrusión discal.

El núcleo pulposo no se ha salido aún del anillo fibroso. Pero éste, al tener menos capas intactas, es más débil y cede en su estructura, permitiendo que el núcleo pulposo lo empuje y haga una cierta impronta sobre el canal vertebral, sobrepasando la línea de los cuerpos vertebrales adyacentes.

No es, por tanto, una verdadera Hernia discal, sino el inicio del proceso.

2.- Hernia discal.

Es la salida del material del núcleo pulposo de los límites del anillo fibroso.

Aunque el material está contenido aún por una estructura fibrosa muy potente, el ligamento vertebral común posterior. Éste es una banda fibrosa muy larga, adherida a lo largo de toda la columna a la parte posterior de los cuerpos vertebrales y recubre, por tanto, el anillo fibroso.

En la Hernia discal, la impronta del núcleo pulposo dentro del canal vertebral es mayor, así como el riesgo de aumentar al mínimo esfuerzo.

3.- Extrusión discal.

La salida del material discal es tan violenta que incluso rompe el ligamento vertebral común posterior y quedan fragmentos libres en el canal vertebral.

¿Se puede recuperar de la Hernia discal?

Al igual que sucede con la Discopatía degenerativa, la mayoría de las personas con Hernia discal pueden controlar sus síntomas con fisioterapia, ejercicio terapéutico, analgésicos y cambios en el estilo de vida.

En casos graves que no mejoran con tratamiento conservador, puede ser necesaria la cirugía para tratar la Hernia discal.

Plazos de recuperación de la Hernia discal.

El tiempo de recuperación de la Hernia discal depende de la gravedad de la lesión, del tratamiento recibido y de la capacidad de recuperación del paciente.

En casos leves, el tiempo de recuperación puede ser de algunas semanas o unos pocos meses.

En casos graves que requieren cirugía, el tiempo de recuperación puede ser más largo y extenderse a varios meses.

Es importante destacar que la recuperación de la Hernia discal depende en gran medida del compromiso del paciente con el tratamiento y de seguir las recomendaciones del médico, o de su fisioterapeuta.

El seguimiento adecuado del plan de tratamiento, junto con la terapia física y el ejercicio regular, puede ayudar a reducir el dolor y mejorar la movilidad.

Diferencia entre discopatía degenerativa y Hernia discal

Aunque la Discopatía degenerativa y la Hernia discal están relacionadas, son afecciones diferentes.

La Discopatía degenerativa es una enfermedad, valga la redundancia, degenerativa que afecta a los discos intervertebrales de la columna vertebral.

A medida que el cuerpo envejece, los discos intervertebrales comienzan a deshidratarse y desgastarse, lo que puede provocar cambios degenerativos en el disco.

La Discopatía degenerativa puede causar dolor de espalda, dolor de piernas y debilidad muscular.

Por otro lado, la Hernia discal es una afección en la que el núcleo pulposo del disco intervertebral se sale del anillo fibroso y comprime los nervios cercanos.

La Hernia discal puede ser causada por una lesión en la columna vertebral o por el proceso natural de envejecimiento, y puede provocar dolor de espalda, dolor de piernas y debilidad muscular.

En resumen, la discopatía degenerativa es una enfermedad degenerativa que afecta a los discos intervertebrales, mientras que la Hernia discal es una afección en la que el núcleo pulposo del disco intervertebral se sale del anillo fibroso.

Aunque comparten algunos síntomas, como el dolor de espalda y la debilidad muscular, son afecciones diferentes con diferentes causas y tratamientos.

Es importante hablar con un profesional sanitario si se experimenta alguno de estos síntomas para recibir un diagnóstico y tratamiento adecuados.

¿Qué es una protusión discal?

Una protusión discal es una protuberancia del disco intervertebral que puede causar dolor y otros síntomas.

La protusión (o protrusión) discal puede ser causada por la degeneración del disco intervertebral o por una lesión en la columna vertebral, y puede ser un precursor de la Hernia discal, ya que puede indicar que el anillo fibroso está debilitado y es más propenso a romperse.

Los síntomas de la protusión discal son similares a los de la Hernia discal y pueden incluir dolor de espalda, dolor de piernas, debilidad muscular y hormigueo.

El tratamiento de la protusión discal puede incluir fisioterapia, ejercicio terapéutico, analgésicos y cambios en el estilo de vida.

En casos graves, puede ser necesaria la cirugía para tratar la protusión discal, aunque es importante hacer todo lo posible para evitar esta situación.

Es importante destacar que la protusión discal y la Hernia discal son afecciones diferentes, aunque están relacionadas.

La protusión discal consiste en el abombamiento de la “envuelta fibrosa” que rodea el disco intervertebral, mientras que la Hernia discal implica una ruptura del anillo fibroso y una salida del núcleo pulposo del disco intervertebral.

Aunque comparten algunos síntomas, como el dolor de espalda y de piernas, tienen diferentes causas y tratamientos.

Tratamiento de la Hernia discal

Los objetivos principales del tratamiento de la Hernia discal son:

  • Disminuir el dolor.
  • Reducir la rigidez muscular de la region afectada.
  • Disminuir la posible parestesia y mejorar la movilidad y la postura.

Para conseguir estos objetivos aplicamos las siguientes técnicas:

- Masoterapia: A través de la terapia manual relajamos la musculatura más rígida a la vez que reducimos el dolor de la zona afectada. También mejoramos la movilidad de la zona.

- Neuromodulación Percutánea Ecoguiada: Mediante una aguja de acupuntura pasamos una corriente de tipo analgésica cerca de la raiz nerviosa que se encarga de gobernar esa sensación dolorosa. De esta forma mejoramos el dolor y la irradiación por el brazo o pierna.

- Electrolisis Percutánea Intratisular (EPI): Por medio de una aguja de acupuntura aplicamos una corriente galvanica generando así una inflamación de carácter local que activa mecanismos de reparación del tejido blando afecto.

- Sistema de Inducción Magnético de Alta Intensidad: A través de la aplicación de campos electromagnéticos mejoramos la nutrición de los tejidos así como conseguimos una analgesia en la zona.

- Diatermia Profunda: La aplicación de calor profundo con la intensidad, frecuencia y longitud de onda adecuada nos permite aumentar la nutrición celular, reducir la rigidez muscular o articular y mejorar el dolor.

- Ejercicio Terapéutico: Es necesario introducir de manera temprana un protocolo de activación adaptada y personalizada para cada caso con el objetivo de mejorar la movilidad de la columna vertebral, la estabilidad del segmento afectado y la fuerza de la musculatura vertebral profunda.

Autor:

Nono_fisioterapeuta

Antonio Flor

Fisioterapeuta
Graduado en Fisioterapia por la Universidad Antonio de Nebrija (Madrid), Antonio es un profesional con formación en técnicas de Fisioterapia Invasiva y Ecográfica, que siempre busca nuevos retos en el tratamiento de pacientes dentro del ámbito de los procesos de intervención ecoguiados y de fisioterapia avanzada.

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